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Manipulando y componiendo la realidad

La técnica del fotomontaje fue uno de los grandes recursos artísticos del siglo XX y se ha seguido utilizando hasta la actualidad. Una técnica muy recurrente a la que también nos vamos a acercar en este blog, como ya hemos hecho con otras técnicas. Aquí, además lo vamos a acompañar con otras dos formas de manipulación de la imagen fotográfica como son el sandwich y la solarización. A través de estas técnicas, de diferente manera, conseguiremos cambiar la realidad haciendo una fotografía diferente, que se aproxime a esa realidad o que la intente emular, y que aumente su carácter artístico, al no dejar sólo el producto final al servicio de lo que simplemente capte el objetivo de nuestra cámara.

Para hacerlo utilizamos negativos de trabajos que ya habéis visto con anterioridad en el blog, además de que se realizó un nuevo carrete con el que completar el material necesario. De este modo, para la solarización se utilizó una de las imágenes del fotorreportaje de uno de los músicos callejeros de Cuentacuarenta en un primer plano y de espaldas. De esa misma serie de negativos se utilizaría para el fotomontaje otra imagen de una mujer de espaldas sacando una fotografía. El resto de las fotografías, de paisajes, de fondos, e incluso la del sujeto del sándwich se hicieron nuevas en un solo carrete de 100 ASA de 24 fotografías. Con todo el material en nuestras manos se realizaron las tres propuestas, cuyo proceso iremos viendo a lo largo de este trabajo.

Es diferente la forma de realizar este tipo de manipulaciones hoy en día a través de la fotografía digital, pero en nuestro caso trabajaremos, como venimos haciendo con fotografía analógica.

SOLARIZACIÓN

Para la realización de la solarización escogimos, como ya hemos comentado con anterioridad, una fotografía de una de las series que realizamos para trabajos anteriores. La escogida, por tanto, como hemos visto, fue una de las fotografías que se realizaron a los músicos callejeros participantes en el festival literario Cuentacuarenta, con los que estuvimos colaborando como fotógrafos. La idea era solarizar una imagen de un personaje (se han buscado las personas como protagonistas en todos los montajes), y particularmente un personaje que apareciera cercano al objetivo, en un primer plano, para poder ver bien todos los detalles de los efectos de la solarización.

Podemos definir la solarización como un fenómeno fotográfico en el que la imagen sobre un material sensible a la luz invierte su tono de un modo total o parcial. Este proceso puede efectuarse sobre un negativo o una fotografía, es decir, sobre papel, como es nuestro caso. Tras la inversión las zonas oscuras aparecen como zonas de luz y a la inversa, apareciendo un borde definido entre las zonas contrastadas. En nuestro caso aparecen numerosas zonas de grises y negros, sin ninguna zona de blanco, como podemos observar.

El proceso que seguimos para realizar la solarización fue sencillo. Pusimos el negativo en nuestra ampliadora y el papel Ilford como base para la realización del positivado. Tras hacer una tira de pruebas, se decidió dejar el tiempo de exposición en tres minutos y retirarlo para su revelado. Se introdujo el papel en el revelador y esperamos en torno a unos cinco segundos hasta que comenzó a distinguirse algo de la imagen. En ese momento se retiró el papel del revelador, se introdujo en otra cubeta y se volvió a llevar a la ampliadora, donde después de un solo segundo de exposición de nuevo a la luz, se volvió a llevar rápidamente al revelador, consiguiendo finalmente la solarización buscada. El resultado es el siguiente:

SANDWICH

La técnica del sándwich consiste en la realización de una sola imagen colocando dos negativos juntos, uno sobre otro, directamente sobre la ampliadora, de modo que se crea una escena con senstido completo.

Para ello, nos decidimos por realizar una imagen de una pared de ladrillos, como fondo del sándwich, y el retrato de uno de nuestros compañeros para que apareciese fusionado con la pared, dando un aspecto fastasmagórico a la par que da la sensación de ser una especie de graffiti sobre la pared.

La idea de los ladrillos del fondo era dar un fondo con formas  marcadas e iguales, dando sensación de regularidad y de continuidad, mientras que para la foto del personaje, se buscó realizarla con un fondo negro con el que se confundiese, con un contraste marcado. La idea de  hacerlo con el fondo negro se debía a que era la mejor forma de no tener problemas en la ampliadora con que se montaran las imágenes. Al sacarla con fondo negro, en el negativo toda esa zona la encontramos totalmente transparente, de modo que dejaba pasar toda la luz para que pudiera positivarse sin problema el fondo de ladrillos y dar esa sensación que buscábamos al personaje. El resultado final demuestra que estábamos en lo cierto.

El proceso luego fue sencillo. Se colocó abajo el negativo de los ladrillos y arriba el del personaje y se expuso a la luz de la ampliadora a unos 12 centímetros de altura, difragama de f/5.6 y 10 segundos, con el siguiente resultado:

FOTOMONTAJE

Para hacer nuestro fotomontaje utilizamos dos imágenes, que podemos ver a continuación, es decir, un fondo (el paseo del Rastro de la ciudad de Ávila, con la Muralla como elemento más destacado), y una imagen de una mujer haciendo una fotografía, esa persona que buscábamos en todas nuestras composiciones, para aparecer como un personaje más en el propio fondo.

Para realizar el proceso del fotomontaje, lo primero que hicimos fue recortar la silueta de la mujer sacando la foto en una cartulina negra, que no dejase pasar la luz a la hora de ponerlo en la ampliadora. Se guardo la silueta recortada y el resto de la cartulina con la silueta recortada, puesto que serían los elementos con los que haríamos nuestros tapados para realizar el montaje. Eran los siguientes:

x2

Una vez recortados, se expuso primero el fondo tapado con la silueta de la fotógrafa. Acto seguido, se guardo el papel, se cambió el negativo al de la fotógrafa y se volvió a colocar el papel, tapándolo esta vez con el resto de la cartulina, y exponiéndolo con sus respectivos tiempos. Al hacerlo se procuro dejar siluetas marcadas, incluso haciendo el montaje descarado para darle un aspecto más artístico, estilo cómic. Hecho esto se pasó al proceso de revelado habitual, con el resultado que podemos ver a continuación:

Experimentando con técnicas del pasado

Aunque hoy aún algunos artistas experimentan con ellas, existen una serie de técnicas que tienen mucho que ver con los orígenes de la fotografía, que no está de más que conozcamos y que siempre es interesante experimentar con ellas para conocer otras técnicas de plasmar las realidad en formatos que no nos son familiares. Experimentaremos por tanto con cuatro tipos de emulsiones especiales: la Goma Bicromatada, la Cianotipia, la Albúmina y la Emulsión a base de Sales de Plata, y para ello usaremos como base una misma fotografía que usaremos en todas ellas para comparar resultados y que previamente, antes de empezar con el trabajo con las emulsiones, hemos pasado primero a blanco y negro y, posteriormente, a negativo, como podéis ver a continuación:

GOMA BICROMATADA

Utilizamos como soporte para la fotografía papel de acuarela. En primer lugar, hemos realizado la preparación de la solución de la goma arábiga, para lo cual usamos 200 c.c. de agua y 70 gramos de goma arábiga. Se machacaron los cristales de goma y se colocaron en una gasa que se sumergió en agua con una temperatura ambiente de 20º, donde tras 24 horas terminaría por disolverse. Acto seguido preparamos el bicromato de potasio, con 88 c.c. de agua a 40 º y 12 gramos de bicromato. A ello se terminó por añadir los pigmentos de acuarela en polvo, que en nuestro caso particular fue marrón. Con todo ello preparamos la emulsión. La emulsión se aplicó sobre el papel con un pincel plano con movimientos verticales y horizontales de modo que quedó de forma plana y uniforme. Hecho esto, y una vez seca la emulsión, se llevó a cabo la exposición en una solarizadora durante algo más de 4 minutos. Acto seguido llevamos a cabo el lavado, que fue de una media hora.

En nuestro caso particular, la copia que aquí se presenta salió en la primera prueba. El resultado de este tipo de emulsión es una imagen no muy clara, pero que se aprecia perfectamente. La razón podría ser por el resultado de la propia emulsión, aunque más bien podría ser por la textura muy rugosa del papel utilizado. El tiempo se lavado se mantuvo hasta que la imagen quedó clara, así que no sería una razón de peso para la falta de nitidez.

CIANOTIPIA

En este caso, también utilizamos como soporte para la fotografía papel de acuarela. Para hacer esta emulsión se realizaron previamente dos soluciones. La primera de ellas con 20 gramos de citrato férrico amoniacal y 100 c.c.de agua destilada a 25º; y la segunda, con 8 gramos de ferricianuro de potasio y 100 c.c. de agua destilada, también a 25º. Una vez preparadas se mezclaron a partes iguales para hacer la emulsión sensible. Cuando la tuvimos preparada, se aplicó sobre el papel con un pincel plano, procurando cubrir toda la superficie de forma homogénea. Una vez seca se decidió exponer con la luz del sol, en un día en el que teníamos cielo completamente despejado y la luz caía directa desde gran altura, ya que se hizo en torno a las 13,30 horas. Tras cinco minutos de exposición se procedió al lavado, primero en agua corriente hasta que se eliminaban las tonalidades amarillas y se quedaban sólo las azules (unos 20 minutos), para posteriormente aplicarle un baño de agua oxigenada, que intensificaba el color azul, y finalmente un nuevo lavado en agua.

Se hicieron cuatro copias, dos con una preparación con bajo contraste y dos con alto contraste, y al final nos decidimos por una de alto contraste, en la que se ve un gran detalle en la figura del caballo, pero nos costó mucho que saliera en la otra parte, en la de la niña, aunque considero que esa diferencia, por la que destaca la figura del caballo, le otorga ese punto interesante que buscábamos al conjunto, creando un gran contraste de luces y sombras.

EMULSIÓN A BASE DE SALES DE PLATA

En el tercer experimento también utilizaríamos como soporte para la fotografía papel de acuarela. Hicimos el papel salado con gelatina, para lo cual usamos como ingredientes 280 c.c. de agua, 2 gramos de gelatina, 6 gramos de citrato de sodio y 6 gramos de cloruro de amonio. Con todo esto, en 100 c.c. de agua a temperatura ambiente se echaba una cola de pescado desmenuzada y una vez se hinchaba, se añadía el resto de agua, calentándolo a 45º. Se disolvía la gelatina y se salaba por inmersión para darlo por preparado. Esta mezcla nos sirvió para dar a nuestro papel una primera capa, con un pincel plano y de forma homogénea. Acto seguido se hacía otro preparado con nitrato de plata disuelto en agua destilada para la sensibilización, que se aplicó una vez seca la anterior solución. Y una vez seca esta, se sacó al sol para su exposición, esta vez en un día medio nublado, en el que por momentos salía el sol. Cuando se vio que la emulsión adoptó un tono marrón se retiró de la luz para su lavado: cinco minutos en agua, cinco minutos en fijador y otros cinco de nuevo en agua para su lavado.

El resultado de esta emulsión es sin duda el que da un mayor nivel de detalle, con una nitidez espectacular en la que se pueden apreciar muy bien, por ejemplo los pelos o las rugosidades de la piel. En este caso hicimos dos copias, la primera de ellas errónea debido a un corto tiempo de lavado, que dejó las zonas blancas amarillentas, siendo la correcta esta segunda, con esa tonalidad marrón.

ALBÚMINA

Aquí el soporte, a diferencia de las anteriores, sería cristal. En primer lugar, preparamos la albúmina, para lo cual usamos un total de seis huevos a los que se separo la clara de la yema. Se batieron las claras a punto de nieve y se dejó reposar hasta que volvió a ser líquido. Una vez así, se volvió a batir a punto de nieve y se volvió a dejar reposar. Este proceso duró un día entero y dio como resultado, tras la suma de cloruro de amonio, dio lugar a una sustancia pegajosa que aplicamos sobre el cristal de forma uniforme y evitando que quedaran burbujas. Se aplicó dos veces, y una vez seco se sensibilizó en la sala con las luces rojas con nitrato de plata (también de forma uniforme y cubriendo todo), con el mismo preparado que la emulsión de la página anterior. Una vez seca se expuso en la calle, con cielo nublado, durante cinco minutos, y posteriormente otros 15 minutos con un foco de estudio. El proceso de lavado también es similar al anterior, con agua, fijador y agua.

La imagen que resulta de esta emulsión en nuestro caso práctico es bastante mala en todos los sentidos, aunque sí pueden apreciarse ciertos elementos de la imagen, como es el caso de la silueta del caballo, sobre todo su pelo, y partes de la niña, de la que destaca su gorra y parte del pelo. En este caso se pueden ver claramente las distintas pinceladas dadas con el nitrato, lo que puede ser la causa de que el resultado final sea negativo. Quizás hubiera necesitado una mayor cantidad.

La vida cotidiana de los abulenses en clave analógica

Para empezar a trabajar con nuestras cámaras lo hacemos rememorando los clásicos, es decir estrenándonos con nuestra cámara analógica Ricoh KR-5, que ya conocimos un poco en nuestro anterior post, y que usaremos para hacer un Fotorreportaje. El tema escogido para ello es el de retratar la actividad de las personas en su vida cotidiana, concretamente realizando actividades de trabajo en la calle, y más concretamente en la ciudad de Ávila.

Para su realización se realizaron un total de 79 tomas divididas en tres carretes, dos de ellos de 100 y otro de 400 ISO. Cada uno de ellos llevaría una temática diferente: uno de ellos se usó para retratar -en temática inicial- edificios abandonados o en ruina; el segundo, para retratar nuestra temática final, es decir, a la gente trabajando en la calle, con especial atención al mercado agroalimentario de los viernes en el Mercado Chico abulense; y el último, se usó para fotografiar a un grupo de jazz que amenizaba el día de la ciudad, y del cuál también escogimos algunas instantáneas para su positivado final, que constó de un total de 16 fotografías.

Las fotografías se tomaron los días 8 y 9 de marzo, y la película de la que venimos hablando, de blanco y negro -marca Fomapan- se reveló de manera que, también al hacer el positivado, en papel Ilford, consigue un aspecto de aquellas fotos de antaño que nuestros padres y abuelos guardan en el cajón de los recuerdos, con la característica particular de estar enormemente contrastados.

Para no enrollarme más, aquí os dejo una selección de las más destacadas de estas fotografías, aunque aquí, escaneadas, no podamos percibir la enorme calidad del resultado al habver trabajado en análógico, con carrete y con revelado totalmente manual, tanto de la película como del positivo.

¡Estas serán nuestras armas!

Uno de los objetivos principales de este blog es mostraros mi trabajo, mis experiencias y mi evolución en el mundo de la fotografía, además de esas mismas premisas en las realidades en las que me mueva y fotografíe para que podáis verlas y conocerlas, aunque sea se segundas. Y como esto es un comienzo, como pasa en cualquier videojuego, empezaremosa trabajar con pequeñas “armas”, pequeñas cámaras fotográficas con las que adentrarnos el el maravilloso mundo de retratar la realidad…

En mi trabajo diario como “fotógrafo” -y lo pongo entre comillas hasta que lo pueda decir sin ellas- haremos uso de dos cámaras, una réflex digital, reflejo de los nuevos tiempos; y una réflex analógica, sí, de esas de carrete, una muestra del pasado con la que llevaré a cabo los procesos de revelado de antaño y cuyo resultado podréis ver aquí en diferentes post. La primera de ellas es una Canon EOS 60D con un objetivo 18-135 mm f/3.5-5.6 IS EF-S de la misma marca y otro de la marca Tamron AF 70-300 mm f/4-5.6 LD Macro 1:2. La segunda, una vieja Ricoh KR-5, con un objetivo 55 mm f/1:2.2. Pero conozcamoslas brevemente por separado…

CANON EOS 60D

La Canon EOS 60D es una cámara réflex digital que salió al mercado en 2010 como relevo de la Canon EOS 50D, cubriendo el salto cualitativo entre la 600D y la 7D.

Sus principales características técnicas son que cuenta con un sensor CMOS APS-C de 18 megalpíxeles; cuenta con la opción de grabación de vídeo Full HD con control manual; LCD articulable de 7,7 cm (3”) con formato 3:2 (especialmente indicado también para grabar vídeo); DIGIC 4; ISO de 100-6400, H:12800; disparos a 5,3 fps hasta 58 imágenes JPEG; sistema AF de 9 puntos tipo cruz; transmisor Speedlite integrado; procesamiento RAW en la propia cámara (que será el formato que utilicemos dejando de lado el JPEG); compatibilidad con tarjetas de memoria SD, SDHC y SDXC; batería LP-E6 (muy duradera); Live View con nivel electrónico; y PAL / NTSC de salida de vídeo. Aquí podéis verla en la página oficial de Canon con más profundidad.

La cámara es bastante interesante para los que no somos ni mucho menos profesionales, pero que ya estamos metidos un poco en el tema de la fotografía. Ni es una cámara perfecta para profesionales ni lo es tampoco para principiantes. Ese punto intermedio la hace ideal para arrancarnos en serio en el mundillo…

Ahí va un poco de publicidad de Canon sobre la cámara, con imágenes grabadas con ella misma, para que os hagáis una idea de su enorme calidad:

Sí son más básicos por otro lado los objetivos con los que contaremos: el 18-135 mm f/3.5-5.6 IS EF-S de Canon y el Tamron AF 70-300 mm f/4-5.6 LD Macro 1:2. Se trata de objetivos zoom que abarcan desde el angular -en el primero de ellos- hasta el teleobjetivo -en ambos casos- con unos precios bastante asequibles (entre 200 y 500 euros), lo que se refleja también en su calidad. Estos objetivos supondrán quizás que la calidad de las fotos que saquemos con un aparato aparentemente potente como la 60D no acaben teniendo la mejor calidad, pero para empezar y para los que tenemos poco dinero en el bolsillo es una buena forma de arrancar…

RICOH KR-5

Esta cámara llegaría al mercado en 1979. Se trata de un modelo manual, de obturador mecánico que competía por aquella época con la Pentax K-1000, empresas que hoy forman una sola. En realidad, esta cámara no ha sido una elección personal como la anterior, sino que es la herencia familiar que me toca, la primera -y única- cámara réflex que mis padres se compraron a principios de los años ochenta en el viaje de bodas para retratar aquellos importantes momentos para el recuerdo.

Y como ya os decía que anda el bolsillo un poco vacío y esta mítica cámara sire también para arrancarse dentro del mundo de la fotografía analógica, pues me decidí a que fuera mi otra compañera de viaje. Esta cámara, como ya os he comentado es una cámara de carrete, que funciona con película fotográfica y no cuenta con ningún elemento digital, sino que todo es manual. Originaria como tantas otras de Japón, cuenta con un objetivo 55 mm f/1:2.2, lo que reduce mucho las posibilidades, aunque será lo que haya ante la dificultad también de encontrar otros objetivos actualmente en el mercado (estaremos a la espera de encontrar algo).

De todas formas la calidad con la que esta cámara toma las fotografías es bastante alta, dependiendo el resultado final también de cómo nos desenvolvamos en el revelado de película y en las ampliaciones de fotografías, que veremos en este mismo blog…

Aquí tenéis un vídeo de cómo es y cuáles son los sonidos de nuestra Ricoh KR-5:

Doppelgänger: La puesta de largo del fotógrafo abulense Arturo Prieto

Recién terminado el Ciclo Superior en Estudios de Fotografía Artística de la Escuela de Arte de Ávila, el fotógrafo abulense Arturo Prieto, realiza su puesta de largo con la exposición Doppelgänger, una muestra con un total de doce retratos transformados con su particular toque artístico, que no son otra cosa que la documentación fotográfica utilizada para el proyecto final de sus estudios y que ahora han quedado expuestos al público en la sala de exposiciones de la Biblioteca Pública de Ávila.

La obra está concebida como una serie de doce fotografías en las que intenta mostrar cómo el retrato fotográfico ha evolucionado desde que la fotografía se presentase al mundo en el siglo XIX, cuando la fotografía se mostraba como la reproducción más fiel posible de la realidad, hasta ese concepto actual que mezcla la realidad con el arte. Mediante sus fotografías intenta transmitir, sin embargo, el concepto de las dualidades (del doppelgänger), y de la disolución de la identidad que provoca la superposición de retratos.

Para que nos hagamos una idea del significado del título utilizado por el autor, Doppelgänger, este término es un vocablo alemán que se utiliza para definir el doble fantasmagórico de una persona viva. La palabra proviene de doppel, que significa “doble”, y gänger, traducida como “andante”. Su forma más antigua, acuñada por el novelista Jean Paul en 1796, es Doppeltgänger, ‘el que camina al lado’. El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, comúnmente en referencia al “gemelo malvado” o al fenómeno de la bilocación. Los Doppelgänger aparecen en varias obras literarias alemanas de ciencia ficción y fantasía, en las cuales son un tipo de metamorfo que imita a una persona o especie en particular por alguna razón, generalmente nefasta, además de considerarse como un augurio de la muerte, también en la mitología y el folclore nórdico.

Para crear esa dualidad utiliza la técnica de la superposición de retratos, creando un mensaje que crea una relación entre los retratos  realistas en blanco y negro y la representanción en color, que muestran la verdadera identidad del retratado. La fragmentación y la geometrización de los retratos y su superposición, junto a la técnica, se convierten en el vehículo del mensaje a transmitir. Un mensaje que además pretende tener una segunda interpretación, que es la que se produce de la percepción del espectador. Se puede observar cada imagen por separado o en cojunto, dándole diferentes significados. Yo, en mi caso me quedaré con la interpretación original de los relatos germánicos y nórdicos…

Las obras, que podemos ver al completa a continuación, se apoya en las técnicas tradiconales del retrato para el blanco y negro, combinadas con técnicas y soluciones estéticas planteadas ya por las vanguardias artísticas de principios del siglo XX, a lo que se une la experimentación propia del autor con otras técnicas y materiales.

El autor

Arturo Prieto Hernández, nacido en Ávila un 18 de octubre de 1984, estudió Ingeniería Técnica en Informática de Sistemas en la Universidad de Salamanca, y se graduó en 2009 con su proyecto “Control de Temperatura mediante Regulador Digital Supervisado por Computador”. Interesado por la fotografía, comenzó sus estudios de Grado Superior de Fotografía Artística en la Escuela de Arte de Ávila en 2010, de cuyo trabajo final forman parte las fotografías presentadas.

Desde 2012 forma parte del grupo Artyshot, realizando eventos y actividades relacionados con el mundo de la fotografía y el arte. Ha colaborado con artistas como Jorge Marazu, con la realización de las fotografías para su disco “La colección de relojes”.

Arturo Prieto Hernández recibió el Premio del XV Certamen de -Jóvenes Creadores 2012, organizado por el Ayuntamiento de Ávila, en la modalidad de fotografía digital, por su obra “Star”.

La cámara estenopeica (2): Experimentación

Vista la teoría en el post anterior, en este nos vamos a dejar de palabras para pasar a los hechos. O dicho de otra manera, vamos a ver una serie de imágenes que tomé con la cámara estenopeica que reaalizamos según los datos aportados con anterioridad. Todas las imágenes que se exponen aquí fueron hecha en la ciudad de Ávila, y concretamente en el entorno del histórico monasterio de Santo Tomás, pero no entremos en detalles y veámoslas. En estas imágenes os muestro el resultado final de la fotografía en positivo, y la inicial de la toma fotográfica en forma de negativo.

En este primer caso, colocamos nuestra cámara estenopeica sobre un banco, con la idea de sacar arte de él y ver la profundidad de campo sacando una hilera de vehículos y la acera. Era un día nublado, así que sobre un tiempo base de exposición de 3 minutos se decidió mantener el estenopo abierto durante 6. El resultado es una imagen de enorme nitidez y una profundidad de campo infinita, pues no llegamos a ver ningún elemento desenfocado.

En la segunda imagen que podemos ver se tomó la imagen de un letrero inscrito en piedra a través de los barrotes de una verja. 4 minutos de exposición en un día soleado. La imagen sale algo oscura, pero la nitidez es patente y tiene ese aspecto típico de las fotografías antiguas.

Para la tercer imagen probamos con un “retrato”, y digo retrato, porque se busca plasmar la imagen de una persona sentada en el suelo de cintura para abajo, para evitar posibles zonas en movimiento, como la cara, y mantener bien apoyada la cámara en el suelo evitando también vibraciones. Era también un día soleado, aunque la hora, en torno a las 14,00 horas, hacía que la luz del sol cayera de una forma muy intensa, por lo que se dejó un tiempo de exposición de 3 minutos, que sin embargo resultaron excesivos, y la imagen, aunque perfectamente distinguible, aparece ligeramente quemada…

La siguiente fotografía se le hizo a un carro en un día nublado, con muy poca luz, así que se le aplicaron 4 minutos de tiempo de exposición, lo que al final fue un error, ya que el resultado fue una imagen bastante quemada, y a pesar de que se dintinguen bien muchos elementos, casi toda la parte del carro, más en sombra, aparece profundamente empastada.

La última de las imágenes realizadas que os muestro es un paisaje, con el fondo de una pared de piedra, el suelo lleno de hojas de los árboles caídas en otoño y en medio, un elemento metálico (una escultura con forma de herradura). Era también un día soleados, se dejó 3 minutos de tiempo de exposición y la imagen sale perfectamente nítida, a excepción de una enorme franja de luz que se nos coló en el negativo desde la parte inferior izquierda, lo que pudo ser debido a que la luz entrata por algún hueco, os por algún problema en el estenopo.

Acabaremos este post mostrando otras imágenes (sólo en positivo) realizadas por mis compañeros del Ciclo de Fotografía Artística de la Escuela de Arte de Ávila, todas en la ciudad y con diferentes temáticas, además de realizadas con otras cámaras estenopeicas diferentes, de diferentes tamaños, os con estructura curva (lo que deforma la imagen con resultados muy interesantes y artísticos)… Imágenes que tienen un aspecto diferente a lo que estamos hoy acostumbrados, porque nos recuerdan a imágenes del pasado, imágenes antinguas que seguro que os encantan. Aquí las tenéis:

JAVIER ESCOBAR.

Why make me happy every day?

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